Cómo CAMBIAR tu PEREZA por MOTIVACIÓN

¿Cuántas veces te has propuesto lo mismo
y no has llegado a conseguirlo?

Antes de que te machaques pensando que eres un perezoso sin remedio, con el riesgo que esto tiene para tu autoestima, quiero que conozcas lo que llamo la “Rueda del Inmovilismo”, una manera de comprender ese dar vueltas y vueltas y no conseguir lo que te propones.

>>  LA RUEDA DEL INMOVILISMO <<

Te presento el círculo vicioso en el que caemos todos cuando queremos cambiar algo en nuestras vidas y nos atascamos.

Da igual lo que te hayas propuesto, seguro que comenzaste con el típico “TENGO QUE HACER ALGO”.

¿Y si lo tienes tan claro por qué no lo consigues?

Porque es muy sencillo caer en lo que te voy a contar.

No quiero que termines como un hámster dando vueltas, cada vez más frustrado. Así que…

¿Preparado para descubrir cómo cambiar tu pereza en motivación?

1.- Digo que quiero hacer algo.

Mira qué buenos propósitos:

Tengo que llevar una vida más saludable. Quiero montar mi propio negocio. Debería prepararme unas oposiciones. Es hora de apuntarme al gimnasio. Necesito hacer nuevas amistades. Quiero gestionar mejor mi tiempo. Me he propuesto ser más positivo.

Si necesitas hacer cualquiera de estas cosas para que tu vida tenga un sentido o para subir tu autoestima, en vez de seguir un deseo genuino que nazca dentro de ti, es muy probable que te venga una URGENCIA y una OBLIGACIÓN que te impulsarán lo que te dure tu fuerza de voluntad.

¿Cómo lo notarás?

Estado Mental: Piensas que “deberías” o “tendrías” que hacer algo porque ya va siendo hora. Sientes que es tu deber y actúas por obligación más que por decisión..

Estado Emocional: Precisamente por eso te viene la ansiedad y los altibajos.

Estado Físico: Puedes estar lleno de energía, pero no sabes qué hacer con ella.

PROBLEMA: Si no tienes un deseo auténtico te cargarás toda tu creatividad, no dejarás espacio a tu imaginación, ni te permitirás DISFRUTAR.

CONCLUSIÓN: Si planificas hacer algo con la falsa ilusión de ahuyentar la soledad y el vacío que sientes, más allá de la propia satisfacción, te convertirás sin lugar a dudas en víctima de tu inmovilismo.

Lo siento, pero acabas de entrar en la rueda.

¡PROPUESTA PARA SALIR AHORA MISMO!

¿Cómo te sientes cuando repites en voz alta lo que quieres hacer?, ¿Hay ansiedad o prisas?, ¿Hay ilusión y ligereza?, ¿Hay necesidad de mucho esfuerzo?, ¿Hay más miedo que deseo?.

Mide tu entusiasmo y mira a ver si necesitas replantearte tu objetivo.
Si es así, no comiences de nuevo hasta que no sientas que vas a disfrutar de verdad.

2.- Me da pereza.

Si te vino la pereza seguramente recurres al esfuerzo, la fuerza de voluntad y las falsas motivaciones. Y no digo que no te sirvan, pero sólo será por un tiempo.

Con mi trabajo no puedo hacer más. Cambiar los hábitos de siempre es casi imposible. No tengo tiempo para el gimnasio ni para dedicarme a mí. Es muy complicado que saque tiempo para estudiar. No tengo los medios ni los conocimientos para emprender nada por mi cuenta. Está todo muy mal. La gente no quiere hacer amistades y es muy rara. No voy a poder cambiar mi forma de ser.

¿Cómo lo notarás?

Estado Mental: Llegas a la conclusión de que vas a tener que esforzarte mucho y no sabes si te merecerá la pena. Por eso encuentras un millón de EXCUSAS que son medio verdades para no hacer lo que “quieres”.

Estado Emocional: Tus sensaciones son de abatimiento, derrota y desgana. Aparece la culpa que querías evitar precisamente intentando ponerte en marcha. Dudas mucho.

Estado Físico: Tu energía se ha reducido, te faltan fuerzas y te notas cansado. Te lesionas fácilmente.

PROBLEMA: Comienzas a preocuparte de los SÍNTOMAS EMOCIONALES y FÍSICOS. La desgana, y el cansancio se convierten en el centro de tu atención.

CONCLUSIÓN: Si no te das cuenta de que tus síntomas sólo te están avisando y te enganchas a ellos en lugar de verlos como señales que te pueden conducir hacia tus verdaderos deseos, te centrarás sólo en ellos y pasarás sin remedio al siguiente paso de la rueda.

¡PROPUESTA PARA SALIR AHORA MISMO!

¿Te das cuenta cómo te boicoteas?, ¿Cuánto de verdad hay en tus afirmaciones?, ¿son o no son excusas? Ha llegado el momento de la pregunta del millón:

¿Realmente quieres hacer lo que te has propuesto?

Por favor, se honesto contigo y si la respuesta es NO, ¡para!. Seguro que encuentras una forma más realista y acorde con tus sueños para volver a ponerte en marcha.
Si la respuesta es SI, ajusta tus expectativas antes de continuar.

3.- No lo hago.

Acabas de aterrizar. Sé que es duro, pero no niegues lo que ya sabes: no vas a hacer lo que te has propuesto. Es momento de aceptarlo.

Otra vez sin conseguirlo. Ya sabía yo que no podía. Tengo que dejarlo porque esto va a acabar conmigo. Estoy agotado. No valgo para esto. Nunca consigo lo que me propongo. No tengo ninguna voluntad. Soy un desastre.

¿Cómo lo notarás?

Estado Mental: “Siempre me sucede lo mismo”, la profecía se ha cumplido. Pensabas que no podías y no has podido. Comienzas a castigarte y llamarte “vago” e “inútil” y quizás también lo hagan los demás, con lo cual tu derrota sientes que es absoluta.

Estado Emocional: Sientes rabia y frustración. Aparece la impotencia, la renuncia y mucha más culpa. Incluso sientes vergüenza.

Estado Físico: Puedes enfermar y centrarte más aún en tus síntomas como manera de no ver lo que verdaderamente ha sucedido dentro de ti.

PROBLEMA: Estás en el momento más delicado porque lo más fácil ahora es pasar de criticarte a consolarte y quejarte, en vez de replantearte las cosas.

CONCLUSIÓN: Si te asustas y no eres capaz de aparcar tus juicios y los de los demás, ten por seguro que tu mente va a buscar refugio en la queja porque tienes que seguir viviendo.

Ahora estoy prácticamente incapacitado para darme cuenta de mi propio proceso si nadie me ayuda a ver lo que me está sucediendo. Estoy demasiado dentro como para hacerlo y estoy enfadado conmigo mismo, mientras crecen mi frustración y mi rabia.

¡PROPUESTA PARA SALIR AHORA MISMO!

¿No será mejor reflexionar sobre lo sucedido que seguir criticándote?, ¿Para qué te sirven tus juicios más que para comenzar antes o después a quejarte?

De verdad que no necesitas quejarte para que ni tú ni los demás te consientan tus “no éxitos”.  Ahora mismo puedes terminar con esta sensación, darte un tiempo y volver a plantearte las cosas con lo que has aprendido: “ASÍ NO”.

4.- Me quejo y me quejo.

Nadie me ha ayudado cuando he querido emprender. Nadie quiere estudiar conmigo ni compartir las dudas. Los monitores sólo ayudan a los que pueden hacer todos los ejercicios. Pasear sólo es muy aburrido y ningún amigo puede acompañarme. Mi familia me hace perder mucho tiempo. Las personas tóxicas me quitan la energía.

Vaya, siento que hayas llegado a este punto y estés lamiéndote las heridas. Pero quiero que sepas que yo no te voy a consolar porque sería lo peor que podría hacer por ti, así que continúa leyendo por favor.

¿Cómo lo notarás?

Estado Mental: Tu ego recurre al autoengaño para sobrevivir. Necesitas justificarte como sea y sin saberlo tienes la esperanza de que tu victimismo haga que los demás te apoyen.

Estado Emocional: Te instauras en la queja, y la disfrazas de tristeza. Te sientes muy vulnerable y con la autoestima por los suelos.

Estado Físico: No tienes fuerzas para hacer nada y a estas alturas ya te has convencido de que necesitas un tiempo para recuperarte.

PROBLEMA: Ya ves que quejarse tiene sus ventajas. Estás buscando aliados para que suban tu autoestima y te comprendan, pero antes o después vas a ver que el tiempo pasa y no te sientes mejor por mucho que te quejes y te justifiques.

CONCLUSIÓN: Date cuenta que buscas paños de lágrimas, pero NO SOLUCIONES. Te aviso: estás en serio peligro.

¡PROPUESTA PARA SALIR AHORA MISMO!

¿Te das cuenta de los beneficios que sacas de tus quejas?, ¿Ves cómo buscas cómplices y no perosnas que te ayuden a descubrir lo que no funcionó?, ¿No crees que es el momento de reflexionar y abandonar la queja?

Mientras no aceptes que estás aquí porque empezaste mal, sin un deseo verdadero de hacer lo que decías, corres el riesgo de volver al principio, otra vez tirando de obligación y fuerza de voluntad. Sería lo más sencillo, incluso lo más rápido, pero no lo más inteligente, y lo sabes.

Aprende de tu experiencia, sé sincero contigo. Nadie tiene porqué enterarse de tus conclusiones, así que no te ahorres esfuerzos en esto.
Pide ayuda profesional, y sea como sea no concluyas que no puedes, sino que AÚN NO SABES.

>>  A POR TU MOTIVACIÓN <<

¡No estás condenado a seguir dando vueltas!, ya lo has visto.
Tu problema no es la pereza, por eso NO necesitas MOTIVARTE.

Sólo necesitas saber qué puedes hacer para DESBLOQUEARTE cuando te atasques. Si sigues estos últimos consejos te aseguro que no volverás a pensar que te falta motivación.

* Detecta en qué punto te encuentras y repasa las preguntas que puedes hacerte para salir ahora mismo.

* Sin duda descubrirás cosas que no te gustan, incluso quizás descubras que lo que te propusiste en realidad no tiene nada que ver contigo.

* Si es así no te lo niegues. Abandona y construye un propósito nuevo que de verdad te resulte atractivo.

* Si decides continuar, estupendo, siempre que cambies la fuerza de voluntad y la obligación por el deseo auténtico de hacer y tu disfrute.

Si ya llevas tiempo dando vueltas en tu rueda y no consigues salir, sabes que puedes contar conmigo.

No para que te cuente lo que ya te explico en este artículo, ni para que te repita lo que todo el mundo te aconseja, sino para que descubramos lo que verdaderamente te mueve, y lo que en realidad te mantiene inmóvil. Este adentrarte en tu interior es algo que no dudo que puedas hacer sólo, pero como te decía, si ya llevas unas vueltas, aquí tienes mi apoyo. Escríbeme o llámame.

>
× ¿Cómo puedo ayudarte?