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Emocioteca

Psicología relaciones de Pareja

Cómo aprender a estar solo sin sentirse solo

julio 5, 2015 by Mercedes Cobo Leave a Comment

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Aprender a estar solo puede ser un bonito viaje

Recuerdo que alguien decía:
“Muchas veces me cuento yo, cuando estoy sola…”

Sola. Deseando estar sola estoy yo. Pero no puede ser cuando quiero.

Sola, porque estar sola, ya no me preocupa. Ya sé estar sola.

Aun así desearía poder contarle a alguien algunas cosas. Esas cosas que uno siente en algunos momentos, cosas que no tienen nada que ver con lo que sucede, cosas que sólo se sienten dentro.

Cosas tristes o al menos nostálgicas, cosas sencillas que dudas, cosas que te hacen pensar, cosas que te conectan con ese lado más sensible de ti y de la vida. Cosas que tienes que pensar mucho a quien cuentas, porque lo último que quieres es que te las expliquen. Ni siquiera quieres que las entiendan, sólo quieres que las escuchen.

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Así que he probado a contármelas a mí misma en voz alta estando sola, y por suerte he visto que me vale igual, al menos a mí, ya me vale igual. Por eso digo que ya sé estar sola. Y lo celebro. Es una suerte esto de no necesitar oídos ajenos para escucharme.

Aunque confieso que lo de hablar conmigo viene después de darme cuenta que a la hora de contar cosas “a quien quiero no puedo”, y “a quien puedo no debo”. Por eso mi necesidad de compañía se transforma, y decido que necesito estar sola para escucharme a mí.

Es curioso, nos pasamos la vida procurando no estar solos, pero cuando estar solo se convierte en un deseo, suena a gloria. Y luego hasta puede que ese deseo se convierta en necesidad, y entonces estar solo ya es algo urgente. Tienes prisa por estar solo, como ahora me pasa a mí.

Es de locos, he pasado del deseo de estar sola, al ímpetu de necesitar a alguien para contarle mis cosas, para terminar convencida que mejor me quedo sola y me cuento a mí mis propias cosas. Un bonito viaje que me lleva del sentimiento de soledad a la necesidad de estar sola. Un camino arriesgado donde es muy fácil perderse, pero que merece la pena.

Será por eso que me he acordado de alguien que decía:
“Muchas veces me cuento yo, cuando estoy sola…”

Entonces no lo comprendí bien, y me daba pena que esa persona no tuviera a nadie para contarle lo que ella se contaba, pero ahora me parece una bendición su soledad y la mía. ¿Disfrutaría ella de su soledad como yo de la mía?

Filed Under: Mejorar la Autoestima Tagged With: Autoestima, bienestar, presente, soledad

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